Diversos países europeos ya han prohibido los espectáculos circenses con animales, como Austria, Croacia, República Checa, Finlandia e incluso Polonia, que siendo un país menos desarrollado que el nuestro en lo que a economía se refiere, nos gana por goleada en conducta ciudadana hacia los animales no humanos.
Hoy en día, los circos que conocíamos de muy pequeños, con la utilización de animales como víctimas invitadas a la fuerza por y para entretenimiento del ser humano, están desapareciendo poco a poco, como esta ocurriendo en diversas regiones de nuestro país.
Los espectadores, toman conciencia de que no merece la pena asistir a un espectáculo donde el padecimiento de las criaturas sobre la arena, queda patente en su aspecto físico, muchas veces demacrado por las horas de entrenamiento al que son sometidos, con infinidad de técnicas moralmente reprochables.
Cada vez, ganan más adeptos, otro tipo de exhibiciones, como es el "Circo del Sol", que sólo utiliza entre su reparto, personal humano, como músicos, trapecistas, contorsionistas, malabaristas, payasos y equilibristas.
De momento, no he tenido la suerte de poder asistir a uno de sus espectáculos, pero las recomendaciones son realmente buenas. Se trata de una fusión de música, color y originalidad, que deja perplejo a quien lo esta disfrutando desde su butaca, resultando una explosión emocional para la vista y el oído.
Optemos, por un circo de expresión corporal, de intercambio de ideas sobre la realidad, y de arte vivo y humano.













