Libro interesante y de fácil comprensión, lleno de paralelismos entre el comportamiento del ser humano libre y el animal de zoológicos.
Breve introducción:
<<En condiciones
normales, en sus hábitats naturales, los animales salvajes no se mutilan a sí
mismos, no se masturban, atacan a su prole, desarrollan úlceras en el estomago,
se hacen fetichistas, padecen obesidad, forman parejas homosexuales, ni cometen
asesinatos.
El animal encerrado en una jaula de un zoológico
manifiesta todas estas anormalidades que tan familiares nos son por nuestros
compañeros humanos. La ciudad se ha convertido en un zoo humano.>>
Crítica:
-Destruimos y nos herimos, no
sólo a nosotros mismos con nuestros miedos e inseguridades, sino a los que nos
rodean, creando conflictos que en la mayoría de los casos son imposibles de
resolver mediante el dialogo. ¡Qué decir!, de los enfrentamientos tanto nacionales
como internacionales, que día sí y día también aparecen en todos los medios de
comunicación.
El conocimiento de que somos todos seres humanos se
pierde en la política y en las guerras.
-La “liberalización del sexo”
se hace cada vez más patente, parece que en nuestra sociedad se premie la
promiscuidad como si de una virtud se tratase, y la inocencia o pureza como algo que hay que denostar
y despreciar.
El término heterosexual, se
ha quedado pequeño, ya hablamos de homosexuales, bisexuales y transexuales. Cualquier
tendencia sexual debe ser respetada, a pesar de que nuestra naturaleza dicte cosa
distinta, como Desmond Morris argumenta:
“Cualquier animal, en plena
libertad, jamás desarrollará un comportamiento distinto al heterosexual. Existe una especie de mono que habita en las zonas tropicales, del cual se cree que es homosexual, ya que la hembra posee un
clítoris alargado y externo, dando la apariencia de un macho. Así, resulta
comprensible la confusión entre un sexo y otro, dando lugar a mitos sobre la homosexualidad en dichos animales”.
-Desarrollamos enfermedades
tanto físicas como psíquicas, aumentando año tras año el número de población
que ingiere medicación tanto por una causa como por otra. Las soluciones a
nuestros problemas médicos son graduales y sólo la alegría es garantía de salud
y longevidad.
Como punto final, el ser humano acaba convirtiéndose en el animal que no cree
ser.


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