No, no es un perro y no, tampoco un gato, es un conejo que decidí tener hará casi cuatro años.
Su nombre es Horus y es de raza Harlequín; cruce entre holandés tricolor y conejo común francés (vamos que bien podría tener doble nacionalidad).
Las orejas y la cabeza están divididas en colores invertidos. Si un lado de la cabeza es oscuro, su oreja será clara y viceversa. Todo su cuerpo se encuentra en sintonía con el beige y el negro, sólo roto por el contraste blanco-nieve de sus patas.
El primer día que llegó a casa, estaba muerto de miedo. Imagino que el trayecto en coche en una cajita con agujeros y el nuevo hogar le desconcertó bastante. Ni siquiera se atrevía a dar varios pasos seguidos y cuando los daba resbalaba torpemente por el suelo, así que enseguida acudía a la alfombra.
El primer día que llegó a casa, estaba muerto de miedo. Imagino que el trayecto en coche en una cajita con agujeros y el nuevo hogar le desconcertó bastante. Ni siquiera se atrevía a dar varios pasos seguidos y cuando los daba resbalaba torpemente por el suelo, así que enseguida acudía a la alfombra.
Me esforcé por ganarme poco a poco su confianza, usando trocitos de zanahoria para acercarme a él.
Me aseguré y me sigo asegurando de garantizarle un lugar saludable, con espacio suficiente y alimentación las 24h del día, así como procurar sus horas de juego fuera de la jaula.
Siempre espera impaciente su salida para recorrer una y otra vez la casa impulsándose sobre las patas para dar brincos y saltos de alegría. También he de decir, que es muy testarudo y que cuando es hora de volver a la jaula se niega y lo hace saber mordiendo sin cesar los barrotes y a modo de protesta, hace su particular huelga de hambre tirando la comida, (antes como el comedero era más chiquitito, lo cogía y lo pasaba entre las rejas, cual preso encarcelado).
Es independiente, pero con ganas de afecto y atención, nunca reniega (salvo cuando tiene los cables cruzados) de las suaves caricias en la cabeza y en los mofletes.
También es bastante consentido (¡entono el mea culpa), supongo que el hecho de que viviera lo mejor posible dentro de sus años de vida, me ha hecho ser demasiado permisiva. Pero, lo que le define es su carácter de "leoncito", en cuestión de lo que a un conejo se refiere.
Es sumamente territorial. Repele a los hombres y los ataca lanzando un intento de mordisco al aire (generalmente fallido), eso sí, rara vez lanza ofensiva de frente. Vamos un leoncito pero cobardica.
El hecho es que no se ha acostumbrado a muchas personas e imagino que para él, hago el papel de madre, hermana y compañera y es por eso que le irrita la presencia de alguien que considera contrincante, en lo que él da por sentado que es suyo. Así empieza su guerra personal contra quien se acerca demasiado a mi.
Ahora, esta en mi cuarto, esperando paciente a que le dedique una mirada, le diga algo o le coja en brazos, sin ser consciente de que le estoy dedicando este post.
Así que..¡¡corto y cambio!!, que ya es hora de subir el escrito y prestarle atención, que pide más que nuestros políticos.
Me aseguré y me sigo asegurando de garantizarle un lugar saludable, con espacio suficiente y alimentación las 24h del día, así como procurar sus horas de juego fuera de la jaula.
Siempre espera impaciente su salida para recorrer una y otra vez la casa impulsándose sobre las patas para dar brincos y saltos de alegría. También he de decir, que es muy testarudo y que cuando es hora de volver a la jaula se niega y lo hace saber mordiendo sin cesar los barrotes y a modo de protesta, hace su particular huelga de hambre tirando la comida, (antes como el comedero era más chiquitito, lo cogía y lo pasaba entre las rejas, cual preso encarcelado).
Es independiente, pero con ganas de afecto y atención, nunca reniega (salvo cuando tiene los cables cruzados) de las suaves caricias en la cabeza y en los mofletes.
También es bastante consentido (¡entono el mea culpa), supongo que el hecho de que viviera lo mejor posible dentro de sus años de vida, me ha hecho ser demasiado permisiva. Pero, lo que le define es su carácter de "leoncito", en cuestión de lo que a un conejo se refiere.
Es sumamente territorial. Repele a los hombres y los ataca lanzando un intento de mordisco al aire (generalmente fallido), eso sí, rara vez lanza ofensiva de frente. Vamos un leoncito pero cobardica.
El hecho es que no se ha acostumbrado a muchas personas e imagino que para él, hago el papel de madre, hermana y compañera y es por eso que le irrita la presencia de alguien que considera contrincante, en lo que él da por sentado que es suyo. Así empieza su guerra personal contra quien se acerca demasiado a mi.
Ahora, esta en mi cuarto, esperando paciente a que le dedique una mirada, le diga algo o le coja en brazos, sin ser consciente de que le estoy dedicando este post.
Así que..¡¡corto y cambio!!, que ya es hora de subir el escrito y prestarle atención, que pide más que nuestros políticos.

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