Bajo el frío que guarda siempre silencio, el alborotado viento aúlla como un coyote a la luna.
Danza junto a los árboles.
Desordena y esparce todas las hojas secas.
Golpea el agua que serpentea a través de nuestras tierras.
Impulsa las aspas de los molinos.
Juega con un niño, moviendo su cometa.
Ondea la bandera de nuestra patria.
Refresca nuestro rostro y pensamiento.
Y así, tal como vino, se marcha y calla.
Lo que empezó termina y lo que termina empieza.

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