viernes, 18 de octubre de 2013

Una preciosa historia

Parece que esta historia que a continuación les voy a relatar, ocurrió realmente en Ghana (África) :

"Un pastor que vivía en una cabaña cerca de un bosque y a cierta distancia de una montaña tenía un corral con gallinas y un rebaño de cabras.
 Aquel año hubo una gran sequía, por lo cual tuvo que llevar a sus cabras a lo alto de dicha montaña.
Al acabar el día, bajaba por la montaña cuando vió frente a él un nido de águilas. Al acercarse observó que había dos polluelos, uno de los cuales se hallaba muerto y el otro herido.

 
Al pastor no le gustaban las águilas, ya que eran una amenaza para su rebaño, sin embargo el pastor cogió al polluelo herido y lo llevó a su cabaña, curándole las heridas. El animal se recuperó por completo y empezó a crecer hasta convertirse en un ejemplar adulto.

El pastor llegó a una decisión,  la de abandonar al águila en el bosque para que siguiera con su vida. Tres veces llevó el pastor al águila al bosque y tres veces el águila le siguió dando pequeños saltitos en el suelo.
No sabiendo que hacer con el animal, se le ocurrió la más absurda de las ideas: metería al águila en el corral de gallinas.
Cuando las gallinas vieron entrar al águila huyeron despavoridas a refugiarse en una pequeña caseta.

Los años fueron pasando y el águila se acostumbró a vivir como una gallina. Comía lo mismo que comen las gallinas, se movía igual e incluso aprendió a emitir los mismos sonidos que emiten las gallinas.

Pasó por la región un naturalista el cual estudiaba a las águilas de la zona y se interesó en esta extraña historia, decidió ir a la casa del pastor. Vió al águila e intentó que volara, pero pese a sus esfuerzos de lanzarla por el aire, el águila caía desplomada al suelo.
Al naturalista se le ocurrió la idea de llevar al águilar a su lugar de origen, que era la montaña donde anteriormente el pastor la había recogido. Empezó a amanecer y el águila apartaba la mirada del sol. El naturalista agarro el pescuezo del animal y la obligó a mirar el sol. En ese momento, el águila hizo unos extraños movimientos, abrió unas espléndidas alas y se puso a volar.  Aquel día el águila recordó quien era en realidad y recuperó su verdadera identidad, que no era de gallina, sino de águila."



Es cierto que la vida de una gallina es más cómoda porque la comida le es dada, mientras que el águila tiene que cazar; sin embargo, el precio que se paga tal vez sea demasiado alto porque no es nada más y nada menos que el ejercicio de la libertad.

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