viernes, 17 de abril de 2015

Desconectados

Aquellos de nosotros que vivimos en las ciudades hemos perdido el contacto con los problemas de la Tierra.

Se nos ha separado de la santidad espiritual de los bosques y se nos ha negado la familiaridad y la conexión con el medio en el que nacemos y morimos.

La casa de campo cubierta de rosas es un mito y hemos perdido nuestra sincronización con los ritmos de la tierra, que traen los cambios estacionales.




aunque estamos rodeados de muchos artefactos e inventos, hemos perdido la esencia misma de nuestra humanidad, porque el modo de vida urbano nos ha insensibilizado ante la naturaleza.

Hemos llegado a sentirnos emocionalmente desorientados y espiritualmente desconectados.  Hemos perdido nuestro camino en las selvas rampantes de la civilización, las cuales han alterado progresivamente la faz de la tierra. Ha cambiado el medio ambiente y se ha modificado el clima.

La urbanización y  las ciudades se erigen en estructuras altas en constante erupción sobre nosotros.  Todo se ha convertido en un gris cemento.
Nuestras construcciones, cubren grandes extensiones de tierra con capas profundas de cemento y alquitrán y los horizontes irregulares de edificios de gran altura que se extienden como enormes gráficos de barras en el cielo han hecho mella en nuestro equilibrio psíquico.

Hemos perdido nuestra relación con la Naturaleza.



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