viernes, 17 de abril de 2015

Desconectados

Aquellos de nosotros que vivimos en las ciudades hemos perdido el contacto con los problemas de la Tierra.

Se nos ha separado de la santidad espiritual de los bosques y se nos ha negado la familiaridad y la conexión con el medio en el que nacemos y morimos.

La casa de campo cubierta de rosas es un mito y hemos perdido nuestra sincronización con los ritmos de la tierra, que traen los cambios estacionales.




aunque estamos rodeados de muchos artefactos e inventos, hemos perdido la esencia misma de nuestra humanidad, porque el modo de vida urbano nos ha insensibilizado ante la naturaleza.

Hemos llegado a sentirnos emocionalmente desorientados y espiritualmente desconectados.  Hemos perdido nuestro camino en las selvas rampantes de la civilización, las cuales han alterado progresivamente la faz de la tierra. Ha cambiado el medio ambiente y se ha modificado el clima.

La urbanización y  las ciudades se erigen en estructuras altas en constante erupción sobre nosotros.  Todo se ha convertido en un gris cemento.
Nuestras construcciones, cubren grandes extensiones de tierra con capas profundas de cemento y alquitrán y los horizontes irregulares de edificios de gran altura que se extienden como enormes gráficos de barras en el cielo han hecho mella en nuestro equilibrio psíquico.

Hemos perdido nuestra relación con la Naturaleza.



lunes, 13 de abril de 2015

24 horas , 1440 minutos y 86400 segundos

 
El mundo, puede resultar feo y carente de atractivo. Hemos perdido la emoción de la que disfrutábamos en la niñez, y hemos pasado a caracterizarnos de un modo aburrido y frustrado por y para con los demás.
Consecuencia de ello, es el constante goteo de matrimonios malaventurados, familias desestructuradas,  e incluso amistades infelices que nos rodean. Ese regalo en forma de vida,  que se nos dió desde nuestra creación, ha sido roto y abusado. Y, lo que es peor, en algunas ocasiones ni siquiera ha llegado a ser abierto.
Gastamos mucho tiempo en  palabras, gestos y poses de lo que queremos aparentar, y, no de lo que realmente somos. La vida nos resulta cínica. Leemos sobre héroes o heroínas fuertes y valientes que afrontan sin temor el peligro y luchan valientemente por una causa más grande y justa que nosotros. Gastamos horas imaginándonos en escenas épicas, llenas de aventura y lucha, que nos hagan el rato un poco más liviano. Investigamos como estar sanos y fuertes, soñando un cuerpo perfecto y casi inmortal. Gastamos  la mayor parte de nuestros pensamientos en  lamentos sobre lo que podríamos haber hecho y no hicimos. Pegamos los ojos a una pantalla; nos conectamos a Facebook, Instragram o Twitter, o nos dedicamos a ver series o películas online.
Mientras tanto, la vida ahí fuera continua.  Tenemos un blog que espera que un nuevo post sea escrito. Un hermano o hermana para compartir vivencias.  Un novio o novia con el que metafóricamente caminar de la mano hacia una misma dirección y vida. Unos vecinos para tender la mano. Un buen libro para leer. Todas estas ideas se dispersan en mi cerebro, fermentan y se convierten en una inmediata reflexión. Ya es hora, de que nos movamos. De que comencemos a vivir y disfrutar más del tiempo que nos resta en la Tierra. Tenemos el deber de dejar un rastro, una secuela en el camino llena de arrugas e historias.
Comencemos ahora, vivamos “peligrosamente”. Es el tiempo perfecto para comenzar a hacerlo. ¡Quiero desafiarte para que tú también lo hagas!. Tienes días y días para meditar sobre estas palabras. Y cada uno de esos días consiste en: 24 horas , 1440 minutos y 86400 segundos. Conquistate a ti mismo, sé el capitán que dirige su propio catamarán, catalogízate como único e irrepetible y empieza a vivir. Deja de preguntarte todas las mañanas que “haces con tu vida”, “quien te echaría de menos si desaparecieses”, o, “si llegarás a ser alguien o algo en tu existencia”. Ya has tenido demasiadas de esas mañanas.
 Sentimos que no dejamos ningún impacto y en realidad lo estamos dejando momento trás momento. Ganemos perspectiva sobre nuestro ahora.  Dejémonos caer sobre la  cama y sonríamos abiertamente esta noche. Te desafío a hacer esto porque quiero que vivas.

 

 

domingo, 12 de abril de 2015

Bajo el letargo de la Primavera


La Primavera es un tiempo donde todo crece e irrumpe en la vida. Los pájaros cantan, las hojas se revelan, las mariposas comienzan a ser vistas y los mamíferos comienzan a despertar de su sueño de invierno. ¡Desconocido balsámico, dulce por los primeros rayos de sol, y asombroso! Su esencia llena mis pulmones, con los árboles que florecen. ¿Son cerezos?,-o quizá- ¿almendros?.
 
 
En el bosque, se observa el paso de la nueva estación. Los bulbos tratan de empujar la tierra mojada. Soplos suaves y cálidos de aire que acarician la hierba que crece. Y, de repente, las flores salvajes brotan.
Hay abundancia de pájaros - cada clase imaginable de abubillas a pinzones alzan el vuelo. Los pájaros carpinteros asaltan como ladrones los árboles. La noche es de los anfibios. Ranas y sapos en movimiento  que se zambullen bajo el agua de los ríos y lagos. Los abejorros, no sólo buscan el néctar y el polen de las flores, también buscan reina que haya sobrevivido al duro invierno. Y, al final, el sol se hace más y más caliente hasta la llegada del ansiado verano, así como los días se hacen más largos.   Este es un post malo y aburrido pero estoy en un humor letárgico. Esto es abril. He sido golpeada por la hechicería de la Primavera.