Me adoptas por mi mirada apacible y aspecto sereno.
Cautivo en una pista de cemento y eternamente condenado al ritmo de quien sujeta la cuerda que ata mi cuello.
Me has convertido en prisionero de mi mismo, y del corredor neto que llevo dentro.
Frágil, demasiado frágil por mi delicada piel y por la ausencia de un cuerpo robusto.
Enfermo por un leve cambio de tiempo o por un mal uso de tu manejo sobre mi cuerpo.
No me adoptes porque este de moda o me compadezcas.
Adopta, si estás dispuesto a ofrecerme lo que necesito. Y, seré tuyo para siempre.
Los animales que se tienen en casa hay que darlos cariño ya que una vez que entran por la puerta son uno mas de la familia.
ResponderEliminar