lunes, 3 de febrero de 2014

Vencedores y vencidos

El lince europeo, al igual que el ibérico se halla en peligro en gran parte de nuestro territorio nacional e internacional. No es casualidad que no exista ningún cuento sobre "linces malos". Comparados con otros predadores como el lobo, estos grandes gatos de orejas con penachos gozan de una reputación bastante buena.



Aunque en el pasado esto tampoco los salvó, ya que estos cazadores nocturnos posaban sus ojos en corzos y otras presas que también interesaban a los hombres, por lo que el conflicto surgía y estos últimos cobardemente echaban mano de las armas para eliminar a sus rivales de cuatro patas. De este modo, y con este juego sucio, siempre había vencedores y vencidos.
Otra causa de su desaparición progresiva, se debe al bonito pelaje que recubre sus robustos cuerpos, tan codiciado por cazadores para "gozo" propio como por excéntricos consumistas de pieles de animales.
Todo esto, añadido a la destrucción y transformación de los vastos bosques europeos y por tanto, la creciente falta de presas, conduce al animal, que no tiene otra alternativa de supervivencia, a introducirse en los corrales para capturar su comida del día, provocando tensiones con los ganaderos, traducidas en la mayor parte de los casos en la erradicación masiva de aquellos que se consideran "molestos".
En cualquier caso, tendra que pasar mucho tiempo para que su regreso resulte evidente.
La mano implacable del hombre ha conseguido mermar a gran parte de la población de linces, tanto europeos como ibéricos, quedando estos últimos en una cifra no superior a 150 ejemplares en libertad, que ya solo se mueven en zonas aisladas de España y Portugal.


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