domingo, 25 de octubre de 2015

¿Somos superiores a ellos?

En mi opinión, el problema fundamental acerca de esta cuestión es el hecho de que estamos abordando continuamente el mito de que los seres humanos son moralmente superiores a los no humanos. Esta idea tiene que ser erradica antes de que cualquier pensamiento verdaderamente revolucionario sobre los derechos de los animales empiece a irrumpir en nuestra sociedad moralmente confusa e inconsciente. No hay especismo sin supremacía humana.
El especismo es el principal error, cada vez que alguien trata de justificar la explotación hacia los animales no humanos.

La creencia de que los seres humanos son moralmente superiores a los no humanos no se basa en el instinto. Si lo fuera, entonces no estaríamos cuestionando nada, y por tanto no tendríamos siquiera que estar leyendo esto. Y, sin embargo, es la razón por la que creemos que esta bien torturar a un no humano, que es plenamente capaz de buscar el placer y evitar el sufrimiento, tal y como lo haría un ser humano.

La idea de que somos la especie por supremacía,  se basa en la idea de que todos los seres humanos tiene alguna característica o conjunto de características de las que carecen los no humanos. Estos criterios incluyen la "inteligencia", la "conciencia", el "pensamiento abstracto", la "capacidad de comprensión", los "diversos códigos éticos", la "creatividad", la "tecnología", el "alma", o alguna otra forma de dote divina.

Todos estos criterios, son tan arbitrarios como el género, la pertenencia a un grupo étnico, o las creencias religiosas a la hora de afirmar una superioridad moral respecto a otros.

Aunque los animales humanos hemos creado un concepto de moralidad, muchos de ellos han roto esos códigos que les hacían ser "únicos" como especie. Las consecuencias de esta ruptura, nos han dejado como huella: -la esclavitud, la tortura, el genocidio y demás atrocidades que los seres humanos civilizados aborrecen. Los animales no humanos, a pesar de no desarrollar códigos morales tan desarrollados y complejos como los nuestros, son capaces de seguir los suyos con mayor logro. No matan por placer, no se esclavizan entre ellos, ni destruyen nuestro habitat a sabiendas. Ellos simplemente quieren que les dejen vivir y morir en sus propios términos.

Por otro lado, los humanos esclavizan, torturan y asesinan a los no humanos, simplemente por diversión o porque nos gusta el sabor de sus cuerpos y secreciones muertas y las comodidades que nos ofrece.
También estamos destruyendo intencionadamente todos los hábitats silvestres que podemos.

-Entonces, ¿quién es de nuevo superiormente moral al otro?.

*La idea extrema a todo esto, es quien argumenta que por ejemplo, un león para comer tiene que matar a una cebra. O, que un león macho a menudo matará a un macho rival y su descendencia antes de copular, con la madre. O, que si una leona madre da a luz a un bebé gravemente enfermo o deforme, por lo general lo matarán. ¿Cuándo todo esto se aplica a conceptos humanos? . Aquí es donde (en mi opinión) entra de nuevo la ¿desgastada? supremacía humana:

"O somos moralmente superiores a los animales, en cuyo caso su explotación está justificada, o no somos moralmente superiores a ellos, en cuyo caso podemos matarlos simplemente porque queremos consumirlos, justo como cualquier otro animal hace".

Como ya he mencionado, en muy raras ocasiones mantenemos nuestro código moral de forma óptima. Reivindicamos, como sociedad, una regla de oro o una forma de conducta, pero infligimos rutinariamente sufrimiento innecesario y la muerte de seres inocentes sólo por placer, diversión o conveniencia. 

Debemos darnos cuenta que si no cumplimos con un sistema de justicia en relación con cada animal inocente, humano o no humano, entonces los mismos argumentos que utilizamos para tratar de justificar el sufrimiento ajeno ("ese animal no es tan inteligente como yo", "no tiene alma" etc..), también pueden ser utilizado por otros seres humanos para justificar el sufrimiento y la muerte en nosotros mismos como especie ("esa persona no es tan inteligente como yo", "no tiene capacidades físicas o emocionales", etc..).

Cualquier argumento que intenta justificar el maltrato sistemático hacia el animal no humano, también tenderá a justificar el maltrato hacia los humanos en los mismos términos. Esto significa, que hasta que nosotros como especie no evolucionemos más allá de nuestra creencia irracional de que todo tipo de explotación hacia el no animal, esta más que justificada y razonada sólo por nuestros intereses triviales, seguiremos soportando el desprecio a la vida, los tratos crueles, inhumanos  o degradantes y todas las demás atrocidades contra los Derechos Humanos.