lunes, 17 de agosto de 2015

Tiempo de transición

En muchas ocasiones, me encuentro reflexionando sobre la relatividad del tiempo. 

De niña, mi sueño era vivir en una pequeña casa de campo, en algún lugar con un hermoso paisaje. Siempre me gustaron las imágenes románticas de envejecimiento, viviendas bajas, con tejado de paja con jardines semi-salvajes, de los que dan una sensación de abundancia y crecimiento sin restricciones, ocultas a la vista. Y, con los alrededores llenos de lilas. 
De mayor, mi sueño es conseguir ser independiente económicamente, disfrutar del tiempo libre y también de la gente que me rodea. 

Me doy cuenta de que  podemos pasar un rato e incluso décadas, atrapados en la misma rutina en un marco de tiempo que se mueve a cámara lenta.  Sin embargo, contradictoriamente, un lapso de sólo unas pocas semanas puede hacer parecer que toda una vida ha pasado, cuando trae momentos decisivos y cambios significativos que alteran nuestro presente.

Como me he ido haciendo mayor, algunos de estos hechos muy importantes se han convertido en mi filosofía de vida; que nunca jamás hay que perder el coraje de hacer un cambio, y que nunca hay que dejar escapar la esperanza. Permanecer fiel a tus creencias, estando en todo momento dispuesto a dar un salto de fe, sin importar el oscuro abismo que intenta disuadirnos de nuestras metas  por los errores y contratiempos. Estoy plenamente convencida de que en la vida; lo bueno y lo malo esta en perfecto equilibrio -  sólo depende de nosotros cómo elegimos manejar ambas -.


Estoy en un momento de transición, detrás de dos décadas de experiencias y recuerdos, así como de una vida pasada que no volverá. Estoy de despedidas – el miedo, la frustración y la ira – y también de bienvenidas – la tranquilidad, la confianza y la comprensión. 
 Además, siento curiosidad por lo que está por venir. Mi futuro es nuevo y ya que estoy a punto de entrar en un territorio desconocido, sé sin lugar a dudas que las dificultades me esperan, porque todo cambio es una combinación de felicidad y tristeza.

Sin embargo, no tengo miedo.


Me siento emocionada y lista para abrir un nuevo capítulo en mi vida. Estoy a punto de embarcarme en una nueva era personal, que me traerá diferentes aventuras y experiencias, que enriquecerá mi percepción y creará momentos inolvidables. Estoy segura y convencida de que me dirijo hacia un futuro más gratificante después de tantos años.