El verano es un dulce aroma.
El tiempo se detiene, se calma y explota.
El verano son sensaciones.
Amaneceres entre finas sábanas, noches cortas, canciones, paseos, caricias, risas, viajes, fotografías que quedan impresas en nuestro recuerdo.
El verano, es zambullirse bajo el agua y secarse gracias a los rayos del sol. Es atreverse a caminar bajo una tormenta eléctrica y acabar empapado de pies a cabeza por una tromba de agua y aún así, reir y no parar. Es el instante perfecto para los sueños.
El verano es volver a ser feliz.
Es olvidarse de todo, porque la vida se vive en presente.
